La vocación del maestro

"Existen pocos oficios tan declaradamente vocacionales como el de maestro, que no ofrece expectativas de enriquecimiento, ni relumbrón social ni ninguno de los alicientes que nuestra época ha encumbrado y reclama. La única recompensa inmediata a la que puede aspirar un buen maestro es la gratitud de sus alumnos; y la única recompensa diferida es la esperanza de que sus enseñanzas les resulten en el porvenir provechosas. La vocación del maestro es vocación de entrega, no solo de los conocimientos que transmite, sino también de sí mismo, en lo que tiene algo de generosa inmolación, como la vocación del cura. De hecho, si nos atenemos a la etimología de las palabras, el maestro es tan 'cura' como el cura mismo: pues encomienda su vida al cuidado -que no otra cosa significa 'cura'- del prójimo."
Juan Manuel de Prada 2 de Junio de 2013. XLSemanal

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